jueves, 18 de febrero de 2016

En familia (Brigitte)

Si hay algo gratificante en el negocio de Tabernero, son sin duda los parroquianos asiduos agradecidos. Aquellos que se trasladarían junto a la máquina de tabaco y los taburetes.
Tan parte de la taberna cómo el primer azulejo. Cuesta recordar si llegaron antes o después de que comenzase mi etapa en Los Olvidados.
Las noches de los viernes son el momento propicio semanal para encontrar a algunos de los más señalados "VIPs". Al calor de una cerveza helada, se calientan las lenguas y los corazones.
Es difícil elegir a la gente que nos rodea, dicen. Pero yo no creo que sea así, es más, creo que es justamente al contrario. Son ellos quienes nos eligen , quién decide quedarse o no a nuestro lado.
Jamás hubiese elegido en mi vida a muchos de los que frecuentan la barra, seguramente nunca se hubieran cruzado nuestros caminos de no ser por este recodo de la ciudad, este pequeño "hogar".
Sin embargo, ahora no cambiaría su presencia por nada. Ellos son la Taberna, en su más pura esencia.
Este tugurio sólo sería eso, un garito oscuro, si no fuese por las almas que se dejan caer con asiduidad. Caras conocidas que se reúnen en torno al fin de semana, personajes ilustres tristemente desconocidos.
Un imprescindible de los viernes es nuestra amada Brigitte. En realidad es muy seguro que se llame Brígida.....o algún otro nombre clásico del estilo, pues es de un pequeño pueblo de Cuenca.
Su apodo se debe a que en sus mejores años, (antes de que la edad, los ansiolíticos, antidepresivos, adelgazantes, maquillajes, cantidades ingentes de cigarrillos y otros vicios inconfesables la convirtieran en la mujer que hoy es ) era vedette en uno de los espectáculos con más tirada de la ciudad, y utilizaba este nombre francés como alter ego artístico.
Brigitte no tuvo una vida feliz, a pesar del dinero y la fama efímera. Muy joven abandonó su hogar, seguramente por abusos y otros problemas familiares derivados de los desequilibrios de su padre
( un alférez del ejército según cuentan..) , y las continuas e insoportables rachas de histeria de su madre, una mujer chapada a la antigua, envidiosa , picajosa...con malicia.
Una noche de viernes bien entrada la madrugada, nos contó que en sus primeros años en la ciudad, perdió la inocencia en las calles. Trabajaba para un hispano, que pasados unos años murió en un ajuste de cuentas de dificil esclarecimiento. ( muchos aún creen que fueron sus propias chicas) .
Durante esa época, Brigitte, aún sin el seductor seudónimo galo, se convirtió en una chica precavida, delicada pero muy inteligente. Despierta, con los ojos siempre abiertos y la boca cerrada.
Sus historias son la mayoría de las veces un desgarrador testimonio de una presa que sobrevive en un mundo de depredadores. Todo tipo de perturbados y aprovechados se han cruzado en su camino.
Y aunque pueda parecer mentira, se acentuaron con su llegada al espectáculo. A los perros callejeros se les ve venir....una vez ves uno, los has visto todos. Pero en la farándula, los cerdos te seducen con dinero y promesas de estrellato. Para una chica joven y muy hermosa , cómo demuestran las fotos que a veces nos muestra, es difícil no caer en los anzuelos de estos pescadores sin escrúpulos.
El chantaje sexual es un episodio que se ha repetido innumerables veces en la triste existencia de esta mujer, a la que todos respetamos; veneramos incluso.
Ninguno de nosotros es capaz de rebatir un argumento, pero no por miedo, sino porque habla con tal vehemencia y seguridad , que acabas convencido sin apenas darte cuenta.
Siempre bebe Limoncello en vaso largo, una vieja costumbre que suponemos arrastra desde sus tiempos en el "show". Jamás le hemos preguntado su edad, ni tan siquiera es una idea que se nos pase por la cabeza, dadas sus circunstancias de deterioro y carácter agriado con los años, pero calculamos que estará cerca de los 70. No es difícil dada su facilidad para recordar fechas cuando cuenta sus miserias o desventuras, se trata de unir cabos.
Sea lo que sea, ninguno nos atreveriamos a juzgar ni criticar el pasado de Brigitte. La hemos conocido ahora, siendo tal como es. Una persona segura, que no obstante carga con el peso de la vida.
Nosotros sólo somos secundarios en esta última actuación como "vedette", la más real que haya hecho nunca. Y como tales, sólo podemos facilitarle el camino. Tal vez nunca llegue a ser feliz, y ya sea tarde para ella. Pero nos aseguraremos de que los ratos que pase aquí, se sienta como la estrella más brillante e imperecedera de todo el firmamento.

domingo, 31 de enero de 2016

La Taberna y su Historia I

Corría el año 1922, inicios de un siglo turbulento y confuso, de cambios.
La ciudad estaba creciendo , llegaban nuevas industrias de gran tamaño, y por consiguiente miles de personas dispuestas a construir sus familias en torno a ellas.
Emigrantes de los lugares más aislados del país, viajaban en busca de oportunidades , en una lucha continua contra el lado más oculto del progreso. Peones sin nombre que levantaban a sus espaldas una gran parte del peso local.
Así fue que se fueron creando barrios en los que estos nuevos vecinos habitaban , sin grandes comodidades , pero sin embargo acogedores; comunidades de almas con las mismas preocupaciones y limitaciones, trabajadores ,marionetas invisibles de un guiñol deproporciones colosales.
Durante el invierno de aquel año, grupos de anarquistas , derivados de estos barrios obreros en los que cada vez se sentía más el sentimiento de unidad, llevaron a cabo algunos acontecimientos violentos, ninguno de gran calibre, pero lo suficientemente alarmantes para la policía, que comenzó una persecución faraónica contra cualquier vestigio de ideas organizativas o de "rebelion" .
Así fue como Guillermo Vaquero , lider sindical y vecinal , fundó lo que en un principio se denominaba La Casa de los Olvidados. Nació como Asamblea Comunista en un principio, un pequeño grupo de concienciados de la izquierda, que creían en sus derechos, convocaban asambleas y llamaban a la huelga, reuniéndose en secreto en las sombras de la clandestinidad.
Pasaron los años, y llegó la guerra. Poco antes, La Casa de los Olvidados había recibido algunos ataques leves de violentos promilitaristas o policías encubiertos, pero nada como lo que vendría.
La ciudad se declaró Nacional , la persecución se convirtió en holocausto para gran parte de los vecinos del barrio , que fueron detenidos y torturados para interrogarlos.
La Casa , icono de un barrio luchador, ardió hasta los cimientos, y con el un punto álgido de la revolución proletaria.
De nuevo, pasaron aun más años, la llegada de la" Paz" trajo cambios para todos.
En 1954, una vez apaciguadas las aguas, y tras la vuelta de Vaquero de su exilio, se cambió el nombre por segunda vez; esta vez como La Taberna , a secas, a pesar de los intentos allidos por llamarse La Taberna de los Olvidados.
Hasta el fin de la dictadura conservó este nombre sin apellido, censurado por un silencio impuesto.
Los tiempos cambiaban de verdad en el barrio. De nuevo, se producía un éxodo , un crecimiento de las industrias, del comercio, de la cultura.
Sobre todo de ésta última, ya que llegó con fuerza, en un bucle de música, tribus urbanas, drogas desconocidas, libertad desmedida, movimientos juveniles, permisión .
Murió el fundador, pero no el espíritu, y los Olvidados volvieron a frecuentar la parroquia, en otra lucha que nada tenía que ver con sus antecesores proletarios.
La Taberna era un punto de encuentro de jóvenes con inquietudes, con actitud positiva y de completo cambio. Pero esto.....es otro capítulo ......

Continuará.......

lunes, 25 de enero de 2016

Salitre en las Heridas II

Aquel hombre menudo y misterioso , cubierto por el chubasquero, comenzó a relatar parte de su vida, sin dejar de fijar la vista en aquella pantalla invisible que era la pared, visualizando momentos, absorto en las imágenes que pasaban por su cabeza.
- Aún recuerdo mi primer contacto con la mar...- decía nostálgico- .. Fué hace más de 60 años, yo tendría unos dieciseis o diecisiete. Mi padre murió, y mi madre no podía mantener a los seis hijos ella sola, así que me tocó volar pronto del nido. De familia marinera, no me fué dificil encontrar un trabajo de peón en un pesquero gallego.
Al principio, todo era un constante observar y aprender. La mar nos habla, hijo. Y el cielo, y las nubes. Con el tiempo, supe ver una tormenta a muchas millas de distancia, a sentir las mareas y las corrientes. A prever los cambios de tiempo observando a las aves, o con una simple mirada analítica al cielo.
Aún así, es habitual verse atrapado en tormentas y galernas. La fuerza de la Naturaleza es imprevisible, incluso devastadora si se lo propone. Tengo la imagen nítida de mi primera gran tormenta a bordo. - seguía sin mirarme, como si hablase con aquella pared y no conmigo.- Estábamos cerca de las costas noruegas , en un atunero, y yo tan sólo era un joven aprendiz, cargado de dudas y proyectos. Fué una tormenta insufrible, cayeron miles de litros de agua, con una furia inimaginable.
Dos compañeros del pesquero perdieron la vida aquel día. La mar no entiende de inocentes, ni de víctimas. Sigue su curso, no hace luto por nadie. Sin embargo, yo pensé en abandonar.
Jamás había visto nada similar, y el fallecimiento de mis colegas fue un duro golpe a mi inocencia postadolescente. Muy poco me faltó para cambiar de rumbo, para virar el timón de mi vida hacia otros mares, o mejor dicho, a tierra firme. Pero...¿ sabes ? .... De alguna forma...supe que en el azul infinito estaba mi vida. Sabía que añoraría las gaviotas, el salitre en la piel , la brisa del amanecer en alta mar. Extrañaría las nasas, las redes y los arpones. Las cámaras de hielo cargadas de anchoas, los inmensos atunes de los mares del Norte.... Así que volví, durante toda mi vida me dediqué a ello.
Y viví mil tormentas como aquella, diez veces más crueles que la que está cayendo ahi fuera , muchacho....- hizo una pausa, y se escuchó la lluvia caer , ensordecedora, más fuerte que nunca, como queriendo rebatir su juicio, haciéndose notar- .
En circunstancias como aquellas, y después de muchos compañeros caidos , y momentos de duda, llega un momento en el cual te sientes invencible. Cuando ves que todos se van yendo...y tú sigues, sientes que ninguna galerna podrá hundirte, jamás irás a pique..... Y nada más lejos de la realidad.
Hace unas semanas, hubiera hablado contigo de otra manera, te hubiera asegurado que nada acabaría conmigo. Ni las tormentas, ni la mayor ballena de todos los oceanos, ni las tierras más gélidas del planeta. A pesar de mi edad, hubiera jurado ser inmortal.
Y.....muy a mi pesar, hace dos lunas, sufrimos la tormenta más grande que haya visto en mis casi ochenta años. Nada que ver con la de hoy, ni con ninguna que haya imaginado mi mente soñadora.
Una niebla lo dificultaba todo, estábamos a ciegas. Los dispositivos electrónicos no funcionaban, no teníamos radares, ni radio. Estábamos perdidos, aislados y a la deriva, y sin embargo las fuerzas del cielo nos atacaban con toda su potencia.
El pesquero chocó contra una gran roca, que abrió la grieta que nos condenaría. La impotencia que sentía es indescriptible, en ese preciso momento, todos mis sentimientos de invencibilidad se disiparon.
Supe que seria el fin, no quedaba esperanza para el atunero, ni para ninguno de sus pescadores, ni siquiera para mí, que ahora lo capitaneaba....
Irremediablemente, y en medio de aquella condenada ventisca neblinosa, nos hundimos.
- El anciano hizo otra pausa, esta vez más larga, y bajó la mirada a los pies, negando con la cabeza-
Ninguno de nosotros consiguió salir de allí con vida.......

No pude evitar reirme. - JAJAJAJA....Vamos hombre.....está usted diciéndome que está muerto?
- Muchacho.....Uno nunca muere, mientras quede alguien que lo recuerde.
No dije nada más.....El anciano se levantó del taburete con calma, dejó una moneda sobre la barra, y tras despedirse, se marchó. Por alguna razón , sus últimas palabras me habían paralizado.
Me quedé embobado, mirando cómo se alejaba, avenida abajo, mientras la lluvia lo acogía en sus brazos, silbando una pegadiza melodía marinera que aún hoy escucho en mis sueños.
Al día siguiente, lo vi por segunda vez. Más bien vi su cara , su inconfundible rostro octogenario , ajado y curtido por la acción del mar, pintado de experiencias y conocimientos.
Era una esquela en el periódico local. Todos los miembros del atunero "NUBE" estaban allí, juntos como siempre, sonrientes.
Oficialmente fallecidos, pero realmente nunca muertos, puesto que mientras yo viva, seguirán vivos en mi recuerdo, y en todos aquellos que leyeran este relato.

FIN