Corría el año 1922, inicios de un siglo turbulento y confuso, de cambios.
La ciudad estaba creciendo , llegaban nuevas industrias de gran tamaño, y por consiguiente miles de personas dispuestas a construir sus familias en torno a ellas.
Emigrantes de los lugares más aislados del país, viajaban en busca de oportunidades , en una lucha continua contra el lado más oculto del progreso. Peones sin nombre que levantaban a sus espaldas una gran parte del peso local.
Así fue que se fueron creando barrios en los que estos nuevos vecinos habitaban , sin grandes comodidades , pero sin embargo acogedores; comunidades de almas con las mismas preocupaciones y limitaciones, trabajadores ,marionetas invisibles de un guiñol deproporciones colosales.
Durante el invierno de aquel año, grupos de anarquistas , derivados de estos barrios obreros en los que cada vez se sentía más el sentimiento de unidad, llevaron a cabo algunos acontecimientos violentos, ninguno de gran calibre, pero lo suficientemente alarmantes para la policía, que comenzó una persecución faraónica contra cualquier vestigio de ideas organizativas o de "rebelion" .
Así fue como Guillermo Vaquero , lider sindical y vecinal , fundó lo que en un principio se denominaba La Casa de los Olvidados. Nació como Asamblea Comunista en un principio, un pequeño grupo de concienciados de la izquierda, que creían en sus derechos, convocaban asambleas y llamaban a la huelga, reuniéndose en secreto en las sombras de la clandestinidad.
Pasaron los años, y llegó la guerra. Poco antes, La Casa de los Olvidados había recibido algunos ataques leves de violentos promilitaristas o policías encubiertos, pero nada como lo que vendría.
La ciudad se declaró Nacional , la persecución se convirtió en holocausto para gran parte de los vecinos del barrio , que fueron detenidos y torturados para interrogarlos.
La Casa , icono de un barrio luchador, ardió hasta los cimientos, y con el un punto álgido de la revolución proletaria.
De nuevo, pasaron aun más años, la llegada de la" Paz" trajo cambios para todos.
En 1954, una vez apaciguadas las aguas, y tras la vuelta de Vaquero de su exilio, se cambió el nombre por segunda vez; esta vez como La Taberna , a secas, a pesar de los intentos allidos por llamarse La Taberna de los Olvidados.
Hasta el fin de la dictadura conservó este nombre sin apellido, censurado por un silencio impuesto.
Los tiempos cambiaban de verdad en el barrio. De nuevo, se producía un éxodo , un crecimiento de las industrias, del comercio, de la cultura.
Sobre todo de ésta última, ya que llegó con fuerza, en un bucle de música, tribus urbanas, drogas desconocidas, libertad desmedida, movimientos juveniles, permisión .
Murió el fundador, pero no el espíritu, y los Olvidados volvieron a frecuentar la parroquia, en otra lucha que nada tenía que ver con sus antecesores proletarios.
La Taberna era un punto de encuentro de jóvenes con inquietudes, con actitud positiva y de completo cambio. Pero esto.....es otro capítulo ......
Continuará.......
Interesante la historia de la taberna. Desde luego, en pocas lineas has plasmado muchas cosas de forma magistral. Me gustaría saber mucho más sobre la historia de la Taberna de los Olvidados. Estoy seguro que nos depara muchas historias más. Espero que la sigas pronto, ahora ya no se me pasarán tus entradas ;)¡No dejes de escribir!
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